lunes, 31 de diciembre de 2012
2013
domingo, 23 de diciembre de 2012
La Oruga Inquieta
lunes, 10 de septiembre de 2012
Vuelta al cole
viernes, 6 de abril de 2012
Excusas
Las ilusionadoras estamos de vacaciones, sí señores, si no escribimos no es porque nos olvidemos de nuestros queridos lectores, ni porque no os echemos de menos y sinceramente nos sobra el tiempo así que por eso, no es. Simplemente es que hemos decidido irnos de vacaciones permanentes a una playa paradisíaca, aquí hay plantas y animales que no podemos nombrar, no hay coches, solo barcas de pescadores y montañas con nieve. Os escribo desde un lugar donde el GPS no nos puede localizar, algo pasa con los móviles que la naturaleza hace que desaparezcan: a Cras se lo robó un chimpacé (vaya peleíta tuvieron) y el mío se lo comió una piraña que lo cogió de mi tumbona; lo único que hacemos es broncearnos mientras tomamos cocktails (sex on the beach, por si os interesa).
Para ser sincera, estamos un poco cansadas de vernos las caras todos los días (ya son meses mano a mano en la misma tumbona) así que cada mañana nos separamos y nos dedicamos a hacer actividades extratumbonales, es decir, cosas que no sean estar tumbadas viendo el tiempo pasar o leyendo una y otra vez la misma revista que compramos en el aeropuerto cuando vinimos (ya nos sabemos de memoria los cotilleos del día que llegamos y aquí tampoco hay prensa); en estas actividades nos vamos con Yotuel, Mark y Yanine, ellos son los monitores que, según nuestro estado de ánimo nos llevan a una actividad u otra, suelen ser cosas como salsa, ski, merengue, yoga y otras muchas cosas que no sé pronunciar.

Así van pasando los días y sinceramente no veo el día en que esto acabe. Cras no lo sabe pero quiero volver al asfalto, madrugar, y echo mucho de menos el sonido de mi despertador, ese que hace que cada día me despierte pensando que el asfalto es mejor que este lugar de aguas cristalinas, montañas nevadas y animales indescriptibles.
Sé que estar de vacaciones continuas es una excusa barata para dejar de escribir. Quizá sonaría más sincero decir que estamos liadas, que vamos corriendo de aquí para allá para estar con los nuestros, con vosotros, que a veces perdemos la inspiración y que no tenemos tiempo para escribir, pero la verdad es que soñar es gratis y así somos las ilusionadoras, que nos gusta soñar incluso para las excusas.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Una bruja es

Bruja según la RAE: mujer que, según la opinión vulgar, tiene pacto con el diablo y, por ello, poderes extraordinarios.
No ha escrito la RAE verdad más grande en toda su historia. Por suerte o por desgracia he conocido muchas brujas en mi vida. Pero hay varios tipos de brujas, las buenas buenísimas, las malas malísimas y las que quieren ser malas malísimas pero se les escapan trocitos de bondad (me centraré en estas últimas y espero no recibir conjuros de brujas aludidas). Estas brujas tienen características especiales y las podréis reconocer si utilizáis algunos criterios que os daré a continuación:
1.Las brujas quieren convertir a las aprendices de bruja en auténticas “maestras” de los poderes extraordinarios, a veces, incluso, para no cometer maldades, canalizarán sus poderes a través de las aprendices y disfrutarán de la maldad como si se hubiese hecho con sus propias manos.
2.Las brujas verdaderas cumplen años, pero al tener poderes extraordinarios su espíritu no envejece, sino que el pelo les cambia de color pudiendo ser cada año de una manera, tienen sueños especialmente adivinatorios en los días previos a su aniversario y sin querer pueden conseguir que el agua se convierta en su color fetiche, probablemente rosa (cosas de brujas, nunca las entenderé) .
3.Estas brujas tienen poderes extraordinarios, efectivamente, son capaces de embrujar a los que están a su alrededor con una risa tremendamente maligna y contagiosa, conseguirán torturar a sus víctimas con ataque de risa.
4.Las brujas tienen poder de convicción (o más bien persuasión?), hacen sugerencias enviando energía envuelta entre sus palabras de manera que consiguen efectuar en sus aprendices una especie de maldición que consigue que estas pobres víctimas realicen maldades, sólo por la orden de la bruja maestra (exclusivamente por sus poderes). Pobres víctimas.
5.Y por último y más importante, si te encuentras con una bruja como esta y te empieza a hipnotizar con sus poderes, no te resistas, déjate llevar, si luchas contra sus poderes podrías sufrir consecuencias irreversibles. Además, estas brujas molan, y mucho.
Y si ves una reunión de brujas y aprendices de brujas…. Corre, estás a tiempo!!!!!!!
De una aprendiz de primer grado a la Bruja Maestra. Felicidades Cras
viernes, 18 de noviembre de 2011
La compra
Mientras hago la compra todo está tranquilo, a veces sigo a rajatabla la lista que llevo preparada pero otras me dejo llevar por lo que los marketinianos quieren que haga, caigo en las tentaciones de lo que está delante de mis ojos y paso delante de todos los productos posibles hasta encontrar un cartón de leche, paquetes de chicles, risketos y calendarios de adviento caen accidentalmente a mi cesta, la compra es más divertida con “caprichos”. Ya tengo la compra decidida, sé que olvido algo importante pero doy un paso adelante y decido que he acabado por hoy.
Llego con la cesta
a la caja y empiezo a maquinar: me cuelgo el paragüas empapado de la muñeca y me doy cuenta de que tengo el monedero en el fondo del bolso así que me pongo a buscar para estar preparada en el momento de pago; la cola avanza mientras tengo la mano metida en el fondo del bolso al estilo “Mary Poppins” así que tengo que darle un empujoncito a la cesta con el pie; consigo sacar el monedero, pero para cerrar el bolso sujeto el monedero con los dientes mientras subo las cosas a la cinta transportadora, todo marcha.
Observo cómo la señora que tengo delante debate con el cajero si se le aplican o no l
os descuentos y se olvida que tiene que meter los productos en una bolsa, presiento el desastre, no hay hueco para dos compras en el “más allá” de la caja. El cajero empieza a pasar mis productos, es muy rápido y veo cómo mis cosas se acumulan con las de la señora, no sé si abrir el monedero y sacar la tarjeta o guardar cosas en las bolsas. Como buenamente puedo le doy la tarjeta, en mi momento de concentración en las bolsas el chico me pide el pin de la tarjeta y la señora sigue a su ritmo, y yo al mío: organizar las bolsas a esta velocidad no es posible, se acumulan las cosas, las bolsas se rasgan, meto la lechuga debajo de tomates y la aplasto, la bolsa de naranjas se rasga con el paquete de jamón york y salen todas rodando, cojo otra bolsa para meterlas pero los productos de la chica que me sigue en la cola se me echan encima. Me da el ticket, a estas alturas no tengo extremidad libre para coger el ticket así que en un microsegundo lo cojo y lo meto a capón en el monedero que vuelve a mi boca como sitio seguro, no hay posibilidad de abrir el bolso en este momento crítico, cojo dos bolsas con una mano el bolso con la otra y la tercera la empujo con el pie hasta la zona de carritos, la zona segura. Por fin respiro.
"Vísteme despacio que tengo prisa" Sabiduria popular
viernes, 23 de septiembre de 2011
¿Te acuerdas cuando...
Toda la conversación giraba en torno a eso, no quieres escuchar más veces las mismas anéctodas una y otra vez. Cada vez que la cuentan suena más divertido: la caída fue cada vez más de morros, el pipo de aceituna más asesino y la desorientación del "amigo desorientado" duró más horas cada vez; pero seguro que fue así porque lo cuentan con una alegría inmensa. Lo bueno de esas conversaciones es que tras 10 veces escuchadas (más o menos) acaban haciéndose tuyas, las imaginas como si las hubieses visto en una peli, y hasta puedes dar más detalles de la anécdota que el protagonista en cuestión, pero lo mejor de todo es que acabas disfrutándola como si de verdad hubieses vivido aquello.
Ahora, imagina que eres el protagonista de la anécdota (si te acuerdas), lo que reíste hablando en el "idioma de la e", cantando a lo "gente con chispa", dando volteretas como si tuvieses 5 años o siendo la primera rubia de la historia que tiró los 3 bolos de "los tiramonos". Es un lujo poder repetir estas historias una y otra vez con la gente que queremos, poder reír e incluso poder exagerarlas cada vez que las contamos para reír cada vez más. Revivir momentos felices es uno de los privilegios que nos otorga nuestra memoria. Cada vez que lo recordáis el momento vuelve y, aunque tú no viviste aquél instante, la disfrutarás, porque tú mismo has creado el recuerdo.
Me quedo con mis recuerdos, con los míos y con los compartidos.
"Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces"
Marco Valerio Marcial
2011 Año Internacional del Alzheimer.


