lunes, 26 de junio de 2017

Vuela pequeño pajarillo pero hasta donde yo te vea

Cuánto ha llovido ya desde aquel dia en el que entró por la puerta esa chica morena con ojos azules que los enamoró a todos con su sonrisa y su buen rollo.

Atriz, la mujer templada decíamos. La que nunca tiene un mal gesto para nadie o se altera más de lo necesario.

Rápidamente vi en ti ese brillo que desprendes tanto por dentro como por fuera.

Hacías los días, fáciles, divertidos, emocionantes. Tus consejos siempre acertados, tus ayudas siempre puntales y tu disposición inmejorable para lo que fuera desde tomar notas en un test hasta matar una avispa en el café.

Estuviste en los momentos más emblemáticos de mis últimos 10 años y vi como tu corazón era devorado por un pez.

Hemos crecido en todos los sentidos juntas y ya no somos ni la mitad de lo que fuimos aquel dia que te conocí.
Hemos volado en Karts, hablado en conferencias, salido en televisión, visitado congresos, tomado copas, tuppers, baños…
Hemos compartido a los mejores amigos que podíamos encontrar en un trabajo y fuera de él.
Hasta nos hemos visto andar hacia el altar…

Esto no es una relación de colegas de Telefónica y por eso quiero manifestar públicamente que en un dia como hoy…

  • Te permitiré volar en busca de tu nuevo sueño aunque te aleje un poco de mí porque el resto del mundo se merece conocerte, tenerte en la mesa de al lado, tomarse los cafés matutinos contigo, compartir las comidas, cenas y reuniones.
  • Te desearé con todo mi ser que donde vayas brilles y resplandezcas aún más de lo que te he visto yo hacerlo, si es posible.
  • Te extrañaré mucho y te recordaré cuando vea un husky, una piña, una reina de corazones, un infinito, un acueducto, un tractor, un ironman…
Sólo pido una cosa a cambio, que no te vayas más lejos de lo que ahora mismo estamos. Tenernos a un whatsapp o llamada para un café, para comer, organizar planes y mil sueños más que podamos compartir o incluso crearlos juntas.

Sigamos siendo Ilusionadoras y alimentándonos estas vidas tan geniales y apasionantes que tenemos!!!

Te quiero mucho amiga!!! Disfruta tu primer día de esta nueva aventura!!
Cras

viernes, 22 de abril de 2016

La música al rescate


Llevo unas semanas de muchas emociones, trabajo intenso y mil recados por hacer. 

No paro, y aunque eso no es nuevo en mi, últimamente tengo la cabeza embotada de tantas cosas. Nada malo, pero me noto cansada. 

Por otro lado, me gusta ir de conciertos, aunque voy mucho  menos de lo que me gustaría (precisamente por las mil cosas que hago pero este no es el tema). El tema es que normalmente cuando voy a ir a un concierto o festival, tengo, por lo menos, una semana de nervios, de escucharlo, de comentarlo, incluso de dar el coñazo a los que están a mi alrededor ;)


Pero esta semana no fue así, entre las mil cosas que tenía en la cabeza (resaca emocional de exaltación de la amistad incluida), no estaba el concierto de Love of Lesbian y resumiendo mucho:

 Lo de ayer fue mágico y me pilló por sorpresa. 



Después de 10 minutos de concierto me di cuenta que llevaba ese tiempo sin pensar en NADA. Fui muy feliz sólo cantando, bailando e hipnotizada con Santi, el flautista de Hamelín hecho hombre. 

Hay un momento que te das cuenta que estás al 100% en el concierto, sin comentar con los compañeros, sin mirar a otra parte, con todos los sentidos y la atención puesta en el escenario y de repente Santi Balmes intervino con su voz mágica y nos pidió que dejáramos los problemas fuera. Piel de gallina - <<me has leído la mente tiooo>>


Podría describir todo el concierto: la sorpresa para los que escuchaban por primera vez Planeador del nuevo disco, los pelos de punta con 1999 o Segundo Asalto y nostalgia cuando tocaron temas de Maniobras de escapismo.


Pero no soy capaz de describir lo que sentí, sólo se que la música me secuestró y me rescató.


domingo, 31 de enero de 2016

Carta para Ian

1/10/15
Querido garbancito,

Hoy por fín he encontrado el hueco para escribirte por primera vez. Aún no llevamos ni 2 semanas juntos, así que es un gran momento para comenzar a contarte todo lo que se me ocurra.

¡Has sido muy deseado! Estámos súpercontentos desde que sabemos la noticia. Yo sabía que estabas ahí casi desde el momento exacto en el que llegaste a la barriga. Cada paso de tu llegada lo he vivido de una manera muy especial.

Quiero darte la bienvenida a esta familia. Tenemos una familia preciosa y ya te iré hablando de ella porque yo me siento súper agradecida por todo lo que implica pertenecer a este grupo tan especial.

El círculo más pequeño lo formamos tu padre, tus hermanos y yo (mamá);

Papá es un superhéroe con gafas y barba. Es la persona que más nos quiere y cuida. Ya descubrirás todas las tonterías y bromas que se le ocurren. Es imposible no quererle.

David es tu hermanito mayor. Tiene casi dos años. Le gusta mucho jugar, Star Wars, los dinosaurios y “la teta”. ¡Ya descubrirás tú también lo que molan tu hermano y  la teta! Ahora mismo está aquí y no me deja escribir porque quiere jugar, leer un cuento, pintar en este papel y cómo no… teta.

Noa es tu hermanit@ también. Es algo así como un angelito que vino hace 5 meses y nos enseñó que la vida es un suspiro y tenemos que vivirla siempre al día para que cuando nos vayamos hayamos exprimido y repartido todo el amor posible. Aunque no veas a Noa como nos verás a los demás ten en cuenta que estará con nosotros cada día completando esta familia.

Yo soy mamá, ya me irás conociendo como a los demás e incluso mejor porque estás dentro de mí y ahora mismo tenemos una conexión muy estrecha.

Espero ayudar a que tengas una vida feliz, enseñarte muchas cosas y aprender muchas otras de tí. Sentiré todas las veces que no haga las cosas como tú crees que debería. Me equivocaré muchas veces pero ten siempre presente  que haga lo que haga, haré lo mejor que pueda porque mi amor por vosotros es inmenso.

Gracias por elegirnos peque!

Mamá

27/01/16
Querido Ian,

Ya hemos encontrado un nombre para tí. Lo necesitábamos. 

Han pasado más de dos meses desde que abandonaste mi tripa el 10 de Noviembre. Eras aún más pequeño que Noa cuando nos separamos. La vida en poco tiempo encontró la manera de mostrarme que la lección de Noa aún no era suficiente. De nuevo estaba intentando vivir en el futuro en lugar de disfrutar plenamente de tu compañía los días que viviste dentro de mí.

Intenté no dar tanta importancia a tu partida. Apenas te lloré garbancito. Sentía que con Noa se me secaron las lágrimas y sobreestimaba mi fortaleza, pero esta mañana descubrí que no fue así. Las lágrimas estaban en un rinconcito escondido que se negaba a asumir que había vuelto a ocurrir.

Hoy me he dado cuenta que no he sabido darte el lugar que te corresponde. Eres el pequeño de la casa, el último en llegar a esta familia y te mereces ser reconocido y nombrado, Ian.
Estaba enfadada conmigo misma por no ser capaz de mantenerte conmigo pero me he dado cuenta que detrás de ese enfado sólo había amor, un amor mal interpretado que se aferraba egoístamente a tu compañía en lugar de darte alas para seguir tu camino.

Noa e Ian
No necesitaste probar la teta de mamá ni jugar a los Lego con papá para aprender el significado de tu vida. Te dejaste fluir con la vida igual que hizo Noa. Sois mis pequeños-grandes maestros. Gracias por venir a recordarme que la vida es esto y que yo no soy nadie para exigirle nada sino que estoy aquí para experimentarla.

Tu amor estará con nosotros para siempre!

Te quiere mamá!

miércoles, 26 de agosto de 2015

Carta para Noa

Cuando nació le dedique una carta a tu hermano mayor contándole cómo habíamos vivido los papás su llegada a este mundo y siento que tú también te mereces este momento aunque nunca llegues a leerlo.

Fuiste muy rápida en llegar desde que papá y yo decidimos empezar a buscarte queriendo tomárnoslo con calma. Te concebimos entorno al 21 y 27 de Junio en mitad de una mudanza así que no sabemos a ciencia cierta si fue en nuestro antiguo o en el nuevo hogar.

Sin embargo, no pensábamos que nada hubiera pasado hasta el  fin de semana del 11 y 12 de Julio en el que gracias a tu hermano David y el dolor que empezaba a sentir al amamantarlo se me disparo la alarma. Así que según llegamos de Valencia y mientras papá subía las cosas confirme mis sospechas. Debo confesarte que fue una sensación extraña porque el primer momento no lo viví con la intensidad con la que había vivido la noticia de David. Fue un momento más bien de aceptación de algo que no esperaba llegase tan rápido y la reacción de papá fue algo similar. De hecho durante estos primeros momentos tuve la sensación de que mi corazón y mi mente estaban trabajando como el resto del cuerpo en prepararme para algo que aun no esperaba pero que requería toda mi ilusión e interés. Así que en unas horas ya te quería conscientemente y fantaseaba contigo. Papá parecía menos ilusionado y eso me ponía triste aunque no se lo decía. Sin embargo, cuando la mañana del lunes al despedirse de nosotras te dedicó un beso en mi barriga supe que su corazón y su mente habían realizado el mismo trabajo que los míos.

Al principio intenté tomármelo con prudencia haciendo caso a la creencia popular de que esperar a las 12 semanas para hacer pública una noticia así disminuye el impacto posible ante una pérdida temprana. Pero bastó un día para que estuviera deseando gritarlo a los cuatro vientos. Tu madre no sabe guardar secretos así. Además, nunca he pensado que una pérdida temprana me doliera menos si nadie la conocía. Así que igual que con tu hermano no esperamos y decidimos contarlo y disfrutar con todos del tiempo que pasaras con nosotros, fueran días, meses o años.

Mi situación física durante el embarazo era genial. No sentí ninguna nausea, mareo, bajada de tensión, ni síntomas desagradables que si sentía con David, así que lata me diste muy poca.
Desconocíamos  si eras hombre o mujer así que elegimos para ti un nombre que nos permitiera llamarte desde muy temprano y creo que fue en la semana 8 o 9 cuando Noa nos encajó a los dos. Si eras chico serias Noah y papá te iba a llamar Noé y si eras chica serías Noa. Me dirijo a tí como si fueras mujer porque así me sale y porque aunque fueras un chico creo que no es algo que vaya a importarte demasiado.

Ahora mismo estoy de 11 semanas y sigo embarazada pero el viernes recibí una noticia que no sospechaba. Tuve un ligero manchado que me asustó y automáticamente creo que conecté con lo que pasaba porque la tristeza se apoderó de mí, pero mi mente y la necesidad de mantenerme fuerte por tu hermano me mantuvieron expectante hasta llegar al hospital. Nos acompañó tu tío José Mari, el que probablemente hubiera sido tu padrino. La ecografía mostraba que tu vida hacia probablemente alguna semana se había apagado y que mi cuerpo no parecía haberlo asumido hasta ahora. Fue un jarro de agua fría para mí. Aguanté la compostura e intenté mantenerme centrada y conectada pero algo dentro de mí se ha roto. Llevo un día y medio intentando despedirme de ti, meditando, hablándote, honrándote e intentando entender qué enseñanza es la que debo extraer de todo esto, pero aun no la tengo. Supongo que hasta que no pasa la tormenta uno no puede ver nada y ahora mismo estoy debajo del agua, los rayos y los truenos intentando no pasar miedo y mojarme lo justo y necesario.

Mi cuerpo sigue sangrando y llorando tu pérdida a su manera pero aún no ha dejado salir lo que queda de ti, así que lo que tuviste tiempo de crear de tu cuerpo físico sigue dentro de mí y trato de sentirte energéticamente pero la pena es tan grande que no puedo. Estoy bloqueada.
Me han dado la opción de provocar médicamente tu expulsión, pero durante todo el embarazo tuve muy presente que quería que nacieras cuando la naturaleza dijera y en el lugar donde ambas estuviéramos cómodas así que he preferido que dejen a mi cuerpo hacer lo que tenga que hacer porque él sabe cómo actuar.

Solo me queda esperar a que ambos cuerpos estén listos para despedirse y separarse. Y aquí estaré mientras, contándote cada sensación, sentimiento y experiencia que me queden por vivir en este proceso que aunque me gustaría que fuera rápido durará lo que la vida quiera que dure, como ha pasado contigo peque.

Hola de nuevo cariño!
Han pasado dos días y algo muy importante. La mañana del lunes amanecí especialmente entera, energética, recuperada y con ganas de enfrentarme a lo que hiciera falta. Creo que gran parte del apoyo, del Reiki y la propia naturaleza provocaron ese estado de euforia en mí por lo que iba a pasar.
Durante la mañana se intensificaron los dolores que sentía en el útero y a la hora de comer identifique por su intensidad y comportamiento que estaban siendo contracciones. Tu parto estaba cerca y podía sentirlo. No fue como yo me había imaginado pero sí en el respeto y con el amor que siempre quise. Cuando noté que el momento ya estaba cerca salté de la pelota de pilates y me lance a la bañera mientras papá encendía el agua caliente. Me agaché y en cuclillas con el agua fluyendo empezó a fluir también lo que quedaba de tí. Pude recoger la bolsita y la placenta que con tanto amor habíamos creado. Papa y David estuvieron allí para recoger lo que nos dejaste como prueba de tu vida y creo que era justo lo que necesitaba tener para ser consciente de que habías sido real, tan real como lo fue David cuando lo toque por primera vez. Estuve todo el día pletórica, agotada y dolorida pero entera y consciente de la trascendencia del día. El 24 de Agosto será tu día.

Esta noche papá, David y yo te hemos dedicado una ceremonia preciosa donde te hemos hablado, llorado y recordado. La naturaleza ha hecho todo esto posible y queríamos honraros a ella y a tí ofreciendo a la tierra tus restos que con tanto amor creamos y parimos. Estamos por decidir cuál será la planta que se nutra de ti del mismo modo que durante un tiempo tú lo hiciste de mí. Estoy segura de que sea la planta que sea sentirá todo el amor y cariño que hemos puesto en cada una de esas células y nos va a ofrecer algo precioso.

Hoy después del cocktail de ayer vuelvo a estar triste y a sentir tu pérdida pero creo que te mereces este duelo y que sentir tu pérdida no significa que haya nada malo.
La vida y la muerte son necesarias y no puede existir una sin la otra. A veces lo olvidamos y nos aferrarnos a la vida olvidando que morir es también un proceso de crecimiento y desapego necesario. Esa es la mayor enseñanza que he recibido de tí. Has sido capaz de vivir y morir sin permitirte sufrir. Los que sufrimos somos los que nos resistimos a asumir lo que la vida y la muerte nos ponen delante.

Gracias cariño porque en tu corta vida nos has enseñado mucho;

Me has mostrado que a los hombres no les reconocemos su dolor en estos momentos. No se permiten caer por proteger a su mujer pero sufren por dentro y nadie se lo tiene en cuenta. Tu padre ha llorado tu pérdida tanto como yo pero con menos lágrimas. Le he visto sentir miedo de que la pena me consumiera, ha sufrido por tí, por mí y por David  y casi nadie se ha parado a pensar que la cruz con la que cargaba él también era muy pesada.

Has hecho que valorásemos más la oportunidad que nos brinda la vida con la familia tan bonita que tenemos, incluyéndote a tí. David y tu padre son dos maestros que cada día sacan una nueva enseñanza de la chistera y le hacen la vida más feliz y fácil a cualquiera. Los hubieras disfrutado mucho!

Me has demostrado que mi cuerpo sabe seguir los dictados de la naturaleza sin necesidad de que ninguna intervención se requiera. Él te gestó y él te dejó ir con la misma tranquilidad.

Siempre vas a estar con nosotros y en todas las generaciones que nos sigan. Estoy segura de que tu presencia en la familia era necesaria para dar fuerza a los que seguimos viviendo y los que vendrán.

Te amo Noa! Te lloraré y acunaré todo el tiempo que haga falta.

Mamá

martes, 4 de marzo de 2014

Carta para David


 Querido David,
Ahora que ya formas parte de esta casa, esta familia y esta vida, he decidido contarte como vivimos tu llegada al mundo desde este lado.
Tú nos elegiste a nosotros, pero yo pedí que llegaras con todo mi alma y una vez que papá y yo decidimos buscarte, no tardaste en aparecer.
Supe que estaba embarazada antes de la falta. Mi cuerpo lo decía a gritos y una noche en la que los papás estábamos en el camping, el test nos lo confirmó. Recuerdo que se me saltaban las lágrimas y que el corazón no me cabía en el pecho. Papá y yo nos quedábamos bizcos mirando una línea que se intuía pero no terminaba de verse claramente.
Debías ser minúsculo y apenas unas cuantas células trabajando a tope, pero estábamos seguros de que te habías aferrado a nosotros y no te dejaríamos ir, así que no fuimos nada precavidos en esperar un tiempo y lo pregonamos a los cuatro vientos. ¡Estábamos embarazados!
Papá no fue realmente consciente de que estabas aquí hasta la primera ecografía con 6 semanas en la que vimos un latido de corazón a toda caña. Eras minúsculo pero tu corazoncito ya cambió el latido de los nuestros.
Durante las primeras 20 semanas te llamábamos más veces Sara que David porque pensábamos que eras una niña, hasta que en la ecografía apareció un chicarrón precioso, nuestro David.  
Mi dieta vegetariana cambió por ti. Mi cuerpo me pedía hacerlo. Las náuseas fueron grandes maestras.
Disfrutaba hablándote, cantándote, bailándote y sobretodo meditando juntos. Meditar contigo era una pasada. Estaba mucho más centrada y conectada para meditar, practicar Reiki, practicar Zen, oir charlas… De hecho hicimos juntos los primeros niveles de Zen y por eso te llamo “niño Zen”.
El curso de “Nacimiento Feliz” con sus afirmaciones, ejercicios y meditaciones nos dio mucha seguridad y me ayudó a trabajar con mis miedos.
Para preparar tu llegada, fui con la tía Lourdes a la Catedral de Valencia a dar las nueve vueltas y pedir ayuda a la Virgen del Buen Parto y otra noche la abuela, la madrina, Marisa y yo hicimos un ritual de bienvenida; cenamos, meditamos, cantamos…
Cuánto mas próximo estaba el día, más nos impacientábamos. De hecho, un día papá y yo acabamos en el hospital pecando de primerizos, pensando que podíamos estar de parto. Fue un paseo nocturno hasta Torrejón muy divertido y tranquilo.
Todos hacíamos predicciones sobre cuando sería; mi cumpleaños, nochebuena, navidad, los inocentes… Pero mi cumpleaños pasó, la Nochebuena y la Navidad también. Debías estar muy a gustito porque además papá estaba de vacaciones y nos cuidaba a todas horas.
Pero llegó el día de los inocentes y decidiste gastarnos la primera broma de tu vida. (Vas a ser un cachondo como tu padre) Cuando a las 00:00 me fui a la cama diste el primer aviso rompiendo ligeramente la bolsa. Pensé que sería pipí y no hice caso, pero a las 2 al levantarme al baño tiraste suficiente líquido como para que papá y yo fuéramos conscientes del aviso.
Había leído mucho sobre cuando ir al hospital y decidimos esperar. Nos pusimos una película, pero cuando vimos el agua rosada decidimos prepararnos para ir al hospital.
Me duché mientras papá terminaba de prepararlo todo. Estábamos súper contentos. Había llegado el momento de ver tu cara, de tocarte, de abrazarte y besarte.
A las 5 llegamos al hospital, me exploraron y pusieron los monitores. Tenía contracciones pero irregulares y sin dolor. No podía estar más feliz.
Nos subieron a una habitación para ver si me ponía de parto y nos recomendaron dormir, pero ¿cómo iba yo a dormir con lo emocionada que estaba? Así que decidí cantarte y bailar para ayudarte a bajar, mientras papá nos miraba somnoliento desde el sofá y avisaba a la gente para que encendieran velas, mandaran Reiki y se preparasen también para tu llegada.
Pero aún te quedaban lecciones de paciencia que darme y a las 12 cuando vinieron a buscarnos no había borrado el cuello del útero, me pusieron prostaglandinas y ahí comenzaron las contracciones fuertes y regulares. Eran soportables y las disfrutaba porque me acercaban más a ti. Seguí bailando y moviéndome con papá. Él nos ponía las meditaciones, las afirmaciones, contaba las contracciones y bailaba con nosotros.
Durante esas 12 horas los dolores no eran nada comparado con los abrazos y besos que recibimos de papá.
La noche del 28 cenamos entre contracciones. Papá me decía cuanto tiempo me quedaba para tragar antes de la siguiente. ¡Qué rico nos supo ese pescado por cierto!
Cuando las contracciones ya eran tan fuertes que me tiraba al suelo o abrazaba fuerte a papá, nos llevaron a la sala de mínima intervención con la tan ansiada piscina donde iba a tener el parto de mis sueños.
Allí tirados en la colchoneta y abrazados en la pelota, sorteábamos las contracciones con más esfuerzo porque el cansancio hacía mella.
Pero a las 00:00 como un jarro de agua fría nos dijeron que apenas había dilatado 1 cm y que iban a ponerme oxitocina para provocar tu salida con más fuerza. Yo sabía que las contracciones siguientes iban a ser mucho más fuertes y estaba muy cansada porque en 40 horas había dormido apenas 3. Así que tuve que hacer de tripas corazón, renunciar al parto que había soñado y pedí la epidural. Ahí se acabaron los bailes, paseos y abrazos con el papá. Fueron sustituidos por verme tumbada, conectada a sueros y monitorizada. La fase dura del parto comenzó entonces. La epidural no funcionó como debería ninguna de las dos veces que me pincharon y la mitad de mi cuerpo decidió seguir viviendo el parto con dolor pero sin poder moverme.
Durante unas 13 horas me enfrenté a mis miedos y fantasmas, lo que ahora con perspectiva me ha hecho más fuerte. Fui consciente de lo importante que es ser flexible, no aferrarse a una idea y ser capaz de ir adaptándose a lo que nos depara la vida.
Frente a mí tuve el altar del parto que con tanto cariño habíamos preparado; el mandala del bebé naciendo, la vela, el dibujo de la roca y el bambú… Al final verdaderamente papá fue la roca protectora y yo el bambú flexible. Me protegió, sostuvo y dio aliento. Sólo se separó de mi lado unos pocos minutos cuando necesitó un respiro fuera de la sala pero rápidamente volvió entero y fuerte.
Sin embargo llegó un momento en el que sentí que mi valor y mis fuerzas me abandonaban y fue cuando estaba a punto de tirar la toalla que Natalia apareció. Parece como si tú la hubieras elegido porque ella fue la que nos recibió a las 5 de la madrugada del 28 y la que apareció la mañana del 29 para darme el empujón que necesitaba. No sé cuanto tiempo después de sus instrucciones estuve centrada en respirar pero no era consciente de nada más. De hecho vino tu abuela a vernos y papá nos seguía cuidando pero yo no prestaba atención.
Hasta que por fin el último anestesista me puso una anestesia diferente, me puso de lado y de nuevo retomé el parto soñado. Fui consciente de que éste no estaba en la piscina sino dentro de mí y en estado meditativo empecé a empujar relajadamente con cada contracción. No hubo un solo empujón de película fuerte y gritado. Con cada espiración te notaba y te visualizaba bajando y encajándote hasta que por fin te note coronar.
Cuando le dije a papá que mirara que ya estabas ahí, se puso nervioso porque estábamos solos y salió a por Natalia, quien vino corriendo y me fue guiando los últimos pujos permitiendo que salieras tú solito sin cortes ni roturas.
Al salir te quitó la vuelta de cordón, me desnudaron y te pusieron sobre mí. Tú llorabas y temblabas de frío mientras te deshacías del líquido de tus pulmones. Hasta que el cordón no dejó de latir permanecimos unidos por él y fue papá el que nos separó para después volver a unirnos en la teta a través de la que espero estar unidos durante mucho tiempo.
El resto de la historia ya la conoces porque desde ese momento has estado a este lado de la vida haciendo nuestra vida mejor y sin parar de enseñarnos cosas. Espero enseñarte al menos la mitad de lo que nos estás enseñando tú.
Así que para terminar esta carta, te voy a regalar una de las cosas más importantes que me enseñaron a mí, a ser agradecidos. David, tenemos que agradecer todo este tiempo y estas experiencias a mucha gente:
A papá, porque es lo más importante de nuestras vidas y sin su amor nada de esto habría sido posible.
A Natalia y todo el equipo médico que nos ha cuidado durante el embarazo y el parto porque han estado y nos han ayudado de la mejor forma posible.
A los que velaron nuestro parto con velas, Reiki y rezos porque nos dieron paz y fuerzas para afrontar el momento.
A los abuelos, tios, familia y amigos que estuvieron pendientes de nosotros no sólo durante la eterna espera del parto sino durante los 9 meses de embarazo. Te han tocado, hablado, cantado y sobretodo querido antes de verte.
Y en general al mundo que te espera porque está listo para recibirte con los brazos abiertos y ayudarte a crecer.

Yo por mi parte te doy las gracias a ti, hijo mío porque me haces la mamá más feliz del mundo. No puedo quererte más.

Mamá


Pdta. Por si te has quedado con ganas de saberlo, finalmente la abuela Ana y el tío Vicent ganaron la apuesta, 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Repartiendo sonrisas


Ayer tuve la suerte de experimentar en el Metro de Madrid una de estas cosas que salen en las noticias o en Youtube, tipo el famoso chico que canta su CV o un famoso violinista tocando en el metro de Nueva York lo único que no me dio tiempo a grabarlo así que os lo voy a narrar.

Iba yo sentada en el metro, leyendo el Retrato de Dorian Gray y escuchando “Los Coronas” y entraron dos chicos, uno de ellos llevaba una guitarra  y la sacó de la funda mientras el otro empezaba a tamborilear con los dedos en una de las barras verticales, y yo pensé para mis adentros: “verás, unos Andy y Lucas de la vida”.





Les oí decir alto y claro a modo de título “Repartiendo sonrisas” y empezaron a sonar los acordes de una famosilla canción de Efecto Pasillo “Pan y mantequilla” (San Google me ha recordado el nombre de la canción)

Empezaron a cantar y al principio he de reconocer que me molestó un poco, digamos que en un viaje largo de metro hay muchos estímulos y me suele gustar encerrarme en mi libro, pero me di cuenta que sonaban bien, vamos que afinaban. De repente, a mitad de canción, el chico que cantaba se puso a improvisar metiendo frases a la canción sobre cada uno de los que estábamos allí presentes; cosas como “la chica del iphone que escribe a su amiga y la del best seller que está concentrada”, pero con mejor contenido y mejores rimas (yo no valdría para compositora). De repente todo un vagón de metro estábamos sonriendo, medio bailando y nos estábamos mirando entre nosotros, durante unas 3 paradas de metro estos chicos consiguieron que fuéramos personas interactuando entre nosotros y no peones impersonales que se trasladan en un vagón como robots, resultó mágico.


Todos empezamos a meter la mano en el bolso o bolsillo, niños de 7 años, chavales de 16, alguna que otra chica de 27, ejecutivos de 45, señoras de 53 y el señor jubilado de 70, todos metimos la mano en el bolsillo y les dimos alguna que otra moneda, nunca había visto esto, ni me había salido tan natural dar dinero así. Al acabar el cantante que era quien improvisaba pasaba la gorra, y a los que estábamos sentados, se agachaba para mirarte a los ojos y darte las gracias.
Creo de verdad que estos chicos tendrán éxito, y con éxito no me refiero a vender millones de discos o abarrotar el Palacio de los deportes en un concierto (que ojalá!), creo que tendrán éxito porque son felices y hacen felices a los demás REPARTIENDO SONRISAS.


Nota: he buscado en Youtube por si alguien les ha grabado y subido pero no les he encontrado, pero si les veis, quitaos los cascos y disfrutad J

miércoles, 1 de mayo de 2013

Proyectos con ilusión


Entre que Lorenzo este año está tímido y no se decide a salir del todo y que los señores de las noticias no nos cuentan más que cosas feas, parece que el aire de las ilusiones va y viene de manera muy irregular. Pero últimamente me estoy fijando en que crecen alrededor de mí ilusiones y proyectos chulísimos que sirven para disfrutar, pensar y al menos ver que las ideas bonitas fluyen en nuestras cabecitas locas. 
Os quiero hablar de tres de ellos, que casualmente son todos de chicas y los tres son una pasada.


El primero es Apartamento Veinte.

En este blog dos hermanitas románticas, mañosas y con mucho gusto se hacen con el lema “Do It Yourself” (hazlo tú mismo) tan de moda, para hacer pequeñas y grandes decoraciones a modo low cost (baratito)  y con muchísimo gusto. Además te enseñan a hacer de un par de materiales sencillitos cosas preciosas para hacer un regalito o hacer de tu fiesta inolvidable. 
Por otra parte hacen ilustraciones y carteles preciosos como este que os pongo aquí que han hecho para una mesa de chuches en una boda o el que hicieron para la anterior entrada de ilusionadoras, estas hermanitas son unas verdaderas artistas, no les perdáis el rastro!

Recomendable 100%!!!





Para seguir el hilo de las celebraciones y las cosas hechas con ilusión, os hablaré de Galleta Galletae:


Si estás pensando en hacer una fiesta, dar un regalito en una celebración o simplemente quieres endulzar la vida a alguien, en Galleta Galletae vas a encontrar unas galletas riquísimas y preciosas, además puedes hacer encargos de galletas a tu gusto! No hay nada como endulzar la vida a los demás, felicidades a este proyecto J.






Por último y sin dejar de hablar de arte, artistas y buen gusto os quiero hablar de Arte sin Blanca:

En realidad este proyecto engloba dos en sí mismo. Por una parte en su web vas a encontrar unos cuadros chulísimos (a mi me tienen enamorada) de rollo realista/modernete que me encantan, además puedes hacerle un encargo para un regalo o si estás decorando tu casa a tu gusto! Además, Arte sin Blanca está empezando a organizar talleres para iniciar a la pintura, para los que no tenemos ni idea es un planazo!.
El segundo proyecto de Arte sin Blanca es un blog que tiene muy buena pinta sobre lugares para conocer en distintas ciudades… apuesto a que mi espíritu viajero se va a enganchar de este blog. Por cierto! El próximo fin de semana Arte sin Blanca expone sus cuadros en la tienda 
“Lote nº13” en Malasaña.


Espero que os gusten estos tres proyectos tanto como a mi. Es genial ver cómo el espíritu de las ilusiones está vivo, está en nosotros, no hay nada más que pensar qué es lo que nos gusta, lo que nos apasiona y salen cosas tan bonitas como estas, estoy segura de que ellas están felices de poder compartir lo que más les gusta con el mundo.

Suerte a todas, gente como vosotras debería inundar el mundo.